La injusticia de la Justicia
10/09/2008: Hoy los ciudadanos de este pais hemos sabido hasta donde es capaz de llegar la "injusticia" de la Justicia. Parece un juego de letras pero desgraciadamente no lo es. Me refiero a la sanción impuesta al juez ¿juez? responsable del caso Mari Luz. LLamarlo sanción es a todas luces un maldito eufemismo, ya que para estos señores de "la toga", imponer una sanción de mil quinientos euros para depurar la responsabilidad de un juez, cuya actuación negligente a tenido como consecuencia el asesinato de una niña inocente a manos de un monstruo que debería haber estado entre rejas es, en mi opinión, una macabra burla a la ciudadanía.
Amigo Juan Jose quiero decirte que te admiro, te lo digo desde la muesca que se nos ha quedado en el corazón a todos cuantos hemos deseado que la sonrisa de Mari Luz pintara de nuevo de arcoiris las paredes de tu casa. Te admiro como lo hago con todo aquel que es capaz de expresar su grandeza como yo jamás lo haría. Elogio tu resignación combativa y hasta esa misericordia rabiosa que leo en tu mirada cuando ni siquiera deseas a quien te ha partido en dos el sino que viva un solo día como esas cincuenta y cuatro puñaladas en el calendario que tu, amigo Juan José, has sufrido junto a tu familia.
Algo falla, sin duda, tienes razón, y los errores de una sociedad imperfecta parece que siempre se precipitan sobre los más débiles o los más indefensos, y aún así, no nos queda más remedio que confiar en una justicia reventada y agrietada, en un sistema que es capaz de evitar un linchamiento pero no el infortunio de tu hija, de nuestras hijas. Algo falla cuando todavía quedan, al acecho de sus victimas, recorriendo las calles y buscando el momento idóneo, esos depredadores de la inocencia de los que no sabemos nada hasta que no asestan su última dentellada.
Toma estas palabras, Juan José Cortés, como el más estrecho de mis abrazos, como mi hombro, como mi mano; sigue luchando con tu verbo, sereno y firme, abogua y confia en esa justicia timorata de togas y letras pequeñas que, desgraciadamente, no siempre está a la altura de los que nunca pudieron defenderse.
Tan solo deseo con ferviente esperanza que se haga JUSTICIA. Pero JUSTICIA con mayusculas, ya que de no ser así los cimientos de nuestra Democracía se estarán agrietando y los ciudadanos de bien estaremos absolutamente desprotegidos y a merced de la desesperanza.
Animo y fuerza Juan José.
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